viernes, 3 de agosto de 2018

EL PRINCIPIO DE AUTORIDAD YA NO FUNCIONA

«Si los padres no valoran la figura del profesor los niños tampoco lo harán»

Psicólogos y docentes alertan de que la falta de respeto es un síntoma de pérdida de valores de una sociedad.

«Todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor», canta el mítico tango “Cambalache”. En él, y para criticar a la sociedad de aquel momento, en que valía lo mismo la honradez que la falta de integridad, Discépolo recurre a la figura del profesor y la enaltece.
Muy lejos está de lo que representa hoy, o así lo ven al menos los propios docentes, pedagogos y sociólogos, que advierten de una flexibilidad en el tratamiento al profesorado y a la autoridad en general.
El tango ilustra así un debate reabierto después de la forma que un niño usó para dirigirse al presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron. Ocurrió en la celebración del aniversario del inicio de la Resistencia francesa. El presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, caminaba entre el público cuando un joven se dirigió a él y le espetó con un «¿Qué pasa, Manu?». La respuesta (y la bronca) de Macron fue inmediata:«A mí me llamas presidente o señor». Podría ser solo una anécdota, pero muchos ven en este comportamiento un síntoma de un cambio social.
Los expertos consultados por ABC creen, sin embargo, que el tuteo no es lo preocupante sino la falta de respeto generalizada hacia la autoridad, que se hace más patente en los centros educativos.
«El uso del “tú” en lugar del “usted” es anecdótico, lo básico es que haya respeto, y el problema es que se está perdiendo», señala Valentín Martínez-Otero, doctor en psicología y pedagogía y profesor de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid. Lo mismo opina Rafael Jacinto, profesor de Tecnología en el Instituto Miguel de Cervantes. «Antiguamente entraba el profesor y los niños se ponían de pie. Que se levanten o no da igual, el respeto tiene que ser de verdad y este se demuestra en clase de otras formas».

La tarima y el «usted»

El uso del «usted» o del «don» se intentó, de alguna forma, reemplazar por la tarima. En 2009, la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre propuso colocar tarimas en las aulas para elevar al profesor y que este pudiera «tener una visión general de lo que ocurre y evitar así destinar más de un tercio de sus clases a mandar callar». Pero para los expertos fue más de lo mismo: «Bienvenida para exponer pero no para infundir autoridad», opina Martínez-Otero. Los docentes tampoco creen que la solución sea transmitir ese respeto en forma de contenido curricular, por ejemplo, a través de asignaturas como la controvertida Educación para la Ciudadanía: «Se podría haber dado ese enfoque pero no se dio. De todas formas, no pasa por asignaturas sino por recuperar valores básicos», concluye Juan José Losana, profesor del instituto Juan de Lucena de Toledo.
Lo que los docentes deben evitar es la falta de respeto, sin olvidar que autoridad no es autoritarismo. «Tiene que haber una horizontalidad entre alumnos y profesores pero también una cierta asimetría de roles para no olvidar que uno es el alumno y otro el profesor», explica Martínez-Otero. «Cuando yo estudiaba los profesores no eran accesibles, no había ni tutorías, eso no es hoy una opción», agrega Julio Carabaña, catedrático de Sociología de la Educación en la Universidad Complutense.
Por lo tanto, la mejor forma de mantener el respeto es evitando el «colegueo», opinan los docentes. «Puede tener como consecuencia la falta de respeto, se puede cruzar una línea roja», lamenta Jorge Mateu, profesor de Primaria en el colegio público de Yepes.
A juicio de Mateu la sociedad se ha vuelto más «permisiva». «El alumno te puede insultar y no pasa nada y tú dices cualquier cosa y las consecuencias pueden llegar hasta la cárcel. Hay una sobreprotección al alumno que no existe hacia el profesor», sentencia. Tanto Mateu como Losana consideran que hay que tener cuidado ya que la falta de respeto, puede llegar, en algunos casos, al acoso que sufren los profesores. El sindicato CSIF publicó el marzo pasado un informe en el que advertía que el 90% de los docentes convive con situaciones de violencia.

Pérdida de valores

«Hay una violencia de baja intensidad que no implica la agresión física pero sí el ninguneo, el desprecio y, en algunos casos, pasar de eso al golpe es fácil», señala Losana.
Si los jóvenes no respetan la autoridad o la ven, como dice Martínez-Otero, como algo «anacrónico», los ojos, antes que en el aula, se ponen en los hogares. «En mi vida escuché a mi padre hablar mal de un profesor. Ahora, en cualquier corrillo de padres se critica a los docentes», asegura Jacinto. «Si los padres no valoran la figura del profesor los niños tampoco lo harán», concluye Losana.
Todos los profesores coinciden, sin embargo, en que la autoridad no es ignorada por todos los alumnos. ¿Pero qué hay detrás de los jóvenes que no la reconocen? «Hay una significativa desorientación en los valores, hay menos respeto y este es un valor fundamental», opina el pedagogo Martínez-Otero. «Todas las figuras de autoridad son vistas con menos respeto. Profesores, médicos, policías, pero eso no es culpa del joven, es de la sociedad».
FUENTE: Diario ABC Sociedad

La obsesión de los padres para que los hijos se especialicen en un deporte dispara el estrés infantil


Más de la mitad de los padres pide a sus hijos que, desde pequeños, se decidan por un deporte, según un estudio presentado en el congreso anual de la Sociedad Ortopédica Americana. La recomendación de los expertos, en cambio, es alargar al máximo la práctica multideportiva. La práctica deportiva de alta intensidad en menores, advierte otra investigación presentada en el mismo acto, dispara el riesgo de lesiones y estrés infantil.
En este último estudio se ha realizado un seguimiento, durante cuatro años, de 12.000 menores de entre nueve y catorce años y entrevistas a sus madres. Tras el análisis, apuntan que solo el 13,4 % de los jóvenes practican deporte de forma equilibrada. Las lesiones más frecuentes son las fracturas y las tendinitis. En el caso de las chicas, el factor de riesgo es el número de horas de deporte de alta intensidad y, en el caso de los chicos, a este riesgo se le añade la especialización.
Blanca Roman, especialista en Medicina del Deporte y profesora de la especialización de Nutrición y Rendimiento Deportivo de la UOC, alerta de que el sobreesfuerzo físico y localizado en los niños y niñas no es recomendable. La recomendación de la doctora es que, como mínimo, hasta los diez años practiquen distintos deportes: «Si hacemos actividades diferentes no cargamos siempre los mismos músculos y articulaciones y se trabajan habilidades motrices distintas». El origen de muchas lesiones lo encontramos en el sobreentrenamiento y la falta de descanso en un cuerpo que está en fase de crecimiento: «Vemos como cada vez los niños entrenan más horas y no se respetan las horas de descanso, que, como mínimo, tienen que ser diez. Por la noche es cuando se regenera el organismo».
En cualquier caso, se sugiere realizar un seguimiento multidisciplinario en niños y adolescentes que practican muchas horas de deporte a la semana. Pero lo más importante, según la doctora, es «no tomarse el deporte como una profesión, sino como un estilo de vida». Es decir, es necesario que la familia y el entorno trabajen para convertir el deporte no en un elemento de competición, sino en una constante en la vida de la persona hasta llegar a la vida adulta. De hecho, el 70 % de los adolescentes dejan de hacer deporte de forma habitual a partir de los catorce años.

Jóvenes deportistas quemados

Otro efecto grave de la especialización deportiva y la alta competición en menores es el síndrome del quemado o síndrome del burnout: se detecta en casos de jóvenes agotados y hastiados por la presión familiar de tener que ser el número uno de la disciplina o por sesiones de entrenamiento extremas. En esta situación, las familias desempeñan otra vez un papel importante. A menudo, la presión de formar parte de la élite proviene más de las aspiraciones paternas que del deseo de los jóvenes. «Hay que acordar el grado de exigencia entre las tres partes implicadas: familia, niño y entidad deportiva», recomienda Jordi Segura, autor de Psicología aplicada al deporte adaptado, de la Editorial UOC, y presidente de la Asociación Catalana de Psicología del Deporte. Segura alerta que cada niño necesita un grado de exigencia diferente y que «aprender a competir también puede ser educativo». «Demasiados padres proyectan sus deseos en sus hijos. Creo que lo mejor es tomar distancia y enfocar la práctica deportiva de los hijos en el ámbito más formativo. Cada uno debe llegar hasta donde pueda y donde desee y disfrutar de ello», matiza.
En todo caso, hay que evitar los excesos. «Hay chicos que están saturados. Sobre todo, lo notamos en los últimos cursos de bachillerato o en el paso a la universidad. Hay un gran incremento del número de chicos que abandonan la actividad deportiva porque es demasiado exigente y no pueden compaginarlo con los estudios», 
FUENTE: Diario ABC

Ni castigo ni premios: así debe actuar ante las notas de sus hijos

Tanto si suspenden como si le traen un boletín lleno de sobresalientes, mantenga la calma. Y aproveche el verano para afianzar la relación con los pequeños

Se acabó lo que se daba. El curso escolar ha llegado a su fin. Y con él, llegan las temidas calificaciones escolares. El final de curso debe ser un momento más de la vida familiar. No tire la casa por la ventana porque su heredero le ha traído un rosario de aprobados ni monte un drama porque ha suspendido todas.

¿Castigado por suspender?

Antes de arremeter con furia contra el chaval, pregúntese si le irrita el suspenso en sí o si lo que realmente le lleva por la calle de la amargura es comprobar que su vástago no ha alcanzado las altas expectativas puestas en él. Ahora replantéese si no eran excesivas.
"A muchos padres les frustra enormemente el fracaso de sus hijos porque lo viven en persona. Proyectan sus frustraciones en sus hijos, como queriendo enmendar las metas no logradas en su infancia, pero en la persona de sus hijos. Otras veces sienten que son ellos los que han fracasado como padres, temen el qué dirán, más que la situación del menor. El problema es que no es su suspenso, sino el de su hijo. Arremeter de forma iracunda o plantear un castigo ejemplarizante para todo el verano no es la solución", señala Ana María Fuentes, psicóloga especializada en niños.
Antes de nada, trate de entender cómo se siente su hijo con un rosario de asignaturas pendientes para septiembre. Por mucho que externamente afirme no importarle, la idea de fracaso escuece. A fin de cuentas, quien carga con el suspenso es él, no usted.
"Machacarles por suspender es un error garrafal. Actualmente la exigencia académica es muy alta. Los niños llegan a casa con muchos deberes, a lo que se suma que por necesidades de compaginar con el trabajo o por convertirlos en 'cerebritos' o en cracks del deporte, se les sobrecarga con actividades extraescolares. Así que, aunque al final los resultados no sean los deseados, ellos también llegan agotados a fin de curso". E insiste: el castigo es contraproducente. Solo acentúa la sensación de ser un fracasado sin remisión.

¿Cómo plantear la recuperación?

"Ante todo, no hacer un drama familiar. Debemos esmerarnos en la comunicación en este momento tan delicado. Que nuestro hijo sepa que, pese a las malas notas, se les sigue queriendo igual. El amor parental no puede condicionarse a los resultados escolares. También debe saber que él es capaz de aprobar, que no es un imposible, que confiamos en él. Sentirse respaldado dentro del clan le va a animar a ponerse a hincar codos. Una vez queda claro eso, hay que trazar una hoja de ruta para compaginar el estudio con las vacaciones. Nada de 'te quedas sin piscina todo el verano'. Habrá que dedicar una hora al día a preparar la repesca de junio, pero el resto de la jornada sigue estando de vacaciones, como cualquier otro niño de su edad", añade la psicóloga.
Es buen momento para que se plantee qué puede hacer usted para ayudarle, indica Fuentes: "Si se pone a hacer unos ejercicios de matemáticas, le acompañamos. Nos interesamos por lo que hace, procuramos explicarle las dudas con arreglo a nuestras posibilidades. No se trata de endiñarle los cuadernos de trabajo para que esté quieto mientras nos echamos la siesta".
Siéntese a su lado, pregúntele qué hace, que le hable del profesor, de su clase, de sus cosas. Aproveche para leer a su lado, o para hacer alguna tarea similar. No encienda la tele en la misma habitación, solo porque usted no ha de estudiar. Empatice con el chaval. "Y, sobre todo, dejar de competir con la vida a través del niño. A veces los padres se enfadan, no tanto por el suspenso en sí, sino porque el hijo del vecino ha sacado unas notazas. Son personas altamente competitivas, viven todo como una carrera y sienten que están perdiendo la batalla".
¿Sigue pensando que su hijo sencillamente es un vago? Maite Martín Serra, psicóloga experta en problemas infanto-juveniles del Centre PIP, abre otra vía de análisis: "Puede que haya algún trastorno del aprendizaje o un problema escolar o de otra índole de fondo que le impide centrarle en los estudios. Es buen momento para abordarlo en familia. O para buscar la ayuda profesional y solventarlo ante el curso próximo". Recuerde: Albert Einstein no fue precisamente un lumbreras en su época escolar.

¿Premio por aprobar?

Los expertos tampoco recomiendan pasarse al extremo opuesto. Imagine la típica conversación de bar en la que usted y sus colegas se indignan por las primas cobradas por los jugadores de fútbol al ganar campeonatos: 'A fin de cuentas', comentan, 'su trabajo es ganar partidos. Ya cobran una buena ficha por ello'. Traslade esa filosofía a su hijo. El boletín de notas está repleto de sobresalientes. Usted se viene arriba y le compra una moto. O esa videoconsola que cuesta un ojo de la cara. Que su hijo no se sienta menos que Messi o Cristiano.
En el libro Atrévete a no gustar (Zenith), Ichiro Kishimi y Fumitake Koga recuerdan la postura del famoso psicoterapeuta Alfred Adler contra un sistema educativo basado en la recompensa y el castigo, que lleva a desarrollar estilos de vida erróneos en los que uno piensa que 'si nadie va a elogiarme, no emprenderé la acción adecuada. Y si no van a castigarme, puedo emprender una inadecuada'. En otras palabras: el regalo de fin de curso no fomenta su sentido de la responsabilidad, sino que despierta la voracidad por el premio. Un monstruo que, en muchas ocasiones, crece sin freno, por encima, incluso de las posibilidades económicas de los padres.
"Los padres deben fomentar la responsabilidad en los niños. Estudiar es su deber como escolares. Aprobar es el resultado del esfuerzo", se explica en el libro. La filosofía de Adler insiste en que hay que enseñar al niño a sentirse satisfecho por sus logros, no a buscar el éxito escolar solo para ser elogiado o premiado. "Eso solo fomenta una relación vertical entre el que elogia (que se sitúa en un plano superior) y el elogiado (el inferior)". Algo así como una relación de dependencia: el niño estudia para que padres y profesores le digan lo bueno que es. Por aterrizar en mundo real, como si usted lavara el coche para que el vecino le dé palmaditas en la espalda por tener el vehículo que da gloria verlo.
Algunos psicólogos infantiles, no obstante, insisten en que no está de más reconocer ese esfuerzo del crío de forma manifiesta. "Un 'pero qué bien lo has hecho' y 'me siento superorgulloso' ya es una gran recompensa. Y le transmite al niño la certeza de que sus padres son conscientes de su esfuerzo. El resto del premio son las propias vacaciones, tendrán más tiempo libre para hacer lo que les gusta. No hace falta recurrir a un premio material", apunta Maite Martín Serra.

¿Cuadernos de vacaciones?

Una vez entregadas las notas y llegado el momento de las vacaciones, muchos padres consideran oportuno comprar cuadernos para que sus hijos practiquen lo aprendido o adelanten conocimientos del año siguiente. Póngase en la situación de sus niños: imagínese que su jefe le encomienda que cada día de sus vacaciones dedique una horita a hacer hojas de cálculo o a redactar informes para que no se le olvide, que corre la leyenda entre las jefaturas de que hay humanos que resetean su memoria por completo en vacaciones y regresan al tajo sin recordar ni cómo se enciende el ordenador. ¿Le indignaría? Pues eso es lo que sienten los niños que, pese a haber aprobado, ven cómo sus padres les endiñan cartillas, cuadernos y tareas escolares que creían superadas.
"No los veo necesarios. Desconectar es muy bueno. Y dos meses largos tampoco es tiempo para que se les olvide lo trabajado en el curso escolar. Y en caso de que suceda, para eso están los maestros del nuevo curso, para refrescar esos conceptos", señala Ana María Fuentes. Tampoco le tenga mano sobre mano. Y limite el uso de dispositivos digitales. "Cuanto más pequeños, más cuenta el juego no estructurado. Los niños son muy primarios, dejarles jugar sin apenas cosas, les incentiva a desarrollar la imaginación. Más si hay otros niños, porque socializan. Es hora de correr, ensuciarse, mojarse o buscar bichos en el parque. Estarán trabajando destrezas sin apenas darse cuenta".
Fuente: Diario El Pais

Miles de vascos intentan conciliar la vida laboral y familiar con 'turnos antiestrés'


Proliferan en la industria fórmulas pactadas para distribuir mejor los tiempos de descanso
No representan una novedad, porque nacieron hace ya muchos años, pero han dejado de ser un elemento extraño en el panorama laboral vasco y, a caballo de la recuperación económica, ahora incluso proliferan. Múltiples empresas de todo tipo -multinacionales y locales, grandes y pequeñas, del metal, la aeronáutica o en particular el sector químico-, aplican los denominados 'turnos antiestrés' o 'ecológicos', concebidos para minimizar las penalidades que ocasiona el trabajo por turnos: alteraciones de sueño, trastornos alimentarios y, sobre todo, dificultades para conciliar la vida laboral y la familiar, con sus secuelas de malestar físico y psíquico. Todos ellos elementos que repercuten negativamente en el desarrollo del trabajo, en su calidad y en su productividad. Miles de trabajadores vascos ya tienen estos horarios.
Hay muchas modalidades bajo el paraguas 'antiestrés', pero vienen a coincidir en la utilización de fórmulas que implican rotaciones más cortas de los turnos de trabajo, lo que evita encadenar varias mañanas, tardes y, sobre todo, noches. De hecho, los estudios consideran que más de tres o cuatro jornadas nocturnas seguidas «no son recomendables». Por eso este tipo de horarios son propios de factorías que, por su naturaleza, no pueden parar la producción; y de empresas con una cierta dimensión.

La normativa

Estatuto de los Trabajadores
En su artículo 41, recoge que tendrán la consideración de modificaciones sustanciales de las condiciones de trabajo las que afecten a la jornada, el horario y la distribución del tiempo, el régimen a turnos, el sistema de remuneración y la cuantía salarial así como el de trabajo y rendimiento, y funciones que excedan los límites para la movilidad funcional de los trabajadores.

Cambiar los turnos de trabajo no es fácil. El Estatuto de los Trabajadores dedica a ello parte de un extenso artículo, el 41, pero empresarios y sindicatos son conscientes de que es «mejor, más eficaz y más rápido ponerse de acuerdo sin necesidad de aplicarlo». Fernando Raposo, el responsable del área de Relaciones Laborales de la patronal alavesa, SEA, así lo constata desde su experiencia. «La flexibilidad pactada es buena para las dos partes, porque ambas son empresa: se cubre el trabajo y hay conciliación. Y eso es muy recomendable». Esa idea, la de la flexibilidad acordada, cuadra con la 'nueva cultura de empresa' que las patronales vascas están intentando extender, a la vista del bloqueo de las relaciones laborales.
De dificultades para llevar estos proyectos saben bien en Michelin. Los 'turnos antiestrés' era un modelo conocido en las plantas de Valladolid y Aranda de Duero, pero una 'rara avis' en la factoría principal de la multinacional francesa, la de Vitoria, donde trabajan 3.400 personas -es la segunda más grande del fabricante de neumáticos en Europa- y que puede estar funcionando hasta 354 días al año. ¿Por qué? Pues porque en la capital alavesa nació, en el lejano 1989, el llamado 'quinto equipo', que se traducía en ocho días seguidos de vacación todos los meses tras seis mañanas de trabajo y dos descansos; seis tardes y otros dos días libres; y seis noches en el tajo. Algo muy 'goloso' como para perderlo por la implantación de los 'turnos antiestrés'.
Hoy, y tras una prueba en un pequeño taller de la planta -el denominado 'Z', donde se fabrican mezclas de gomas y trabajan unas 200 personas-, Michelin ha extendido la fórmula a más de 2.000 personas, que tres veces cada mes trabajan dos mañanas, dos tardes y dos noches, y luego libran cuatro días. Y lo ha hecho porque los empleados que primero lo experimentaron le han dado un mayoritario OK a través de una consulta. «No queremos volver a lo anterior, este sistema es mejor», concluyeron. En otoño se volverá a testar la opinión de la plantilla para ver qué se hace, porque detrás de este tipo de turnos hay mucho autodidactismo, mucha prueba y mucho error.
Iñaki Léniz, secretario general de CC OO en Michelin-España y uno de los impulsores de la fórmula, lo tiene claro. «Cuando las empresas hablan de flexibilidad, yo digo: 'Tú quieres flexibilidad, pero los trabajadores también'. Y en el fondo a las empresas les da igual, porque lo que les interesa es que se trabaje. Y nosotros nos hemos mojado para mejorar la salud mental y física de la gente. Ha merecido la pena».
Los 'horarios antiestrés' ya no son raros en las empresas vascas, pero todavía predominan los turnos convencionales. Lo explica Mikel Anderez, responsable de Relaciones Laborales de Cebek, la patronal vizcaína. Le preocupan sobre todo los turnos de noche de diez horas. Son pesados y desagradables, pero tienen una compensación, por lo que eliminarlos suele acarrear problemas con las plantillas. «Y al final muchas empresas siguen con sus turnos tradicionales; es lo que conocemos y lo que no te lleva a discusiones». Por eso, coincide con Raposo, su colega en la organización empresarial de Álava, «o llegas a un acuerdo o lo mejor es no implantarlo». Eso sí, cuando hay un pacto, la traducción para la empresa es «más productividad»; y para la plantilla, «estar más a gusto, porque permite conciliar».
En cualquier caso, la teoría parece fácil; la práctica, a la vista de lo que sucede, ya es otra cosa. Porque implantar esos turnos suele implicar que, en ocasiones, los días de libranza no coincidan con los fines de semana. Y descansar sábados y domingos es una costumbre extraordinariamente arraigada.

«El reparto de jornadas es más equilibrado»

En la planta que Michelin tiene en Vitoria ya no se encadenan ni tantos madrugones, ni tardes seguidas en la fábrica «que ahora con el calor se hacen eternas», ni noches sucesivas de trabajo. «Ahora el reparto de jornadas es más equilibrado y el cuerpo no se cansa tanto. Yo me recupero mejor de los esfuerzos y me he acostumbrado bien al cambio», destaca Gemma Gavilanes, que en menos de tres años en la fábrica ha conocido los dos modelos.
«Sin duda que me quedo con éste yo también», asegura otro operario, José María Gómez de Segura, padre de dos niños y con 14 años de trayectoria en la factoría que produce neumáticos. «Cada vez me cuesta más madrugar o ir de noche. Este sistema se hace menos pesado y además puedo pasar más tiempo en casa y no estar tantos días seguidos sin ver a los hijos. ¡Mi mujer también lo agradece!», reconoce.
Hay voces discrepantes con esta rotación, porque «se ha perdido la posibilidad de tener ocho días seguidos de descanso al mes» que los trabajadores de fuera o con familia lejos de Vitoria los aprovechaban al máximo. Pero en la conciliación diaria «salimos ganando».

Antes

En un mes. Seis días de trabajo de mañana, dos de descanso, seis de tarde, dos descansos, seis de noche y ocho descansos.

Ahora

Cada diez días. Dos días de trabajo de mañana, dos de tarde, dos de noche y cuatro de descanso.
ITP, parque tecnológico de Zamudio
«Ya no dispongo de puentes, pero veo más a mis hijas»
En la aeronáutica ITP impera la satisfacción con el nuevo modelo de trabajo. Antes alternaban cinco jornadas de mañana, noche y tarde, y ahora están sujetos a un calendario por el que trabajan mañanas, tardes y solo dos noches seguidas, tras lo que paran de dos a cinco días. Cuando la parte social lo planteó, los empleados votaron en contra por temor a no ubicarse, explica el operario y sindicalista Javier Anzules.
Sin embargo, la propia compañía retomó la iniciativa y desde hace menos de un año está vigente en gran parte de la planta.
El modelo ha calado, explica Anzules, «tanto que ahora que en verano hay que volver temporalmente al plan anterior -cinco días seguidos de mañana, noche y tarde-, la gente no está tan cómoda». A él le ha reportado más tiempo con sus hijas. El 'pero': «No dispongo de los puentes ordinarios, ya que los días sucesivos libres dependen de los turnos», matiza. Patxi Martínez suscribe los argumentos de su compañero. Tarda menos en reponerse y goza de mejor conciliación familiar. «Antes era un continuo 'jet lag', como trabajar cada semana en un continente», sostiene.

Antes

Fin de semana libre. Trabajaban a turnos los días laborables -mañana, noche y tarde- y descansaban sábados y domingos.

Ahora

Amplios descansos. Alternan de forma irregular mañanas, tardes y dos noches, tras lo que paran de dos a cinco días.
Fuente: Diario Vasco

LOS JOVENES LGTBQ



La familia, el centro educativo y la vivencia de rechazo son factores determinantes en el bienestar psicológico de los jóvenes LGTBQ. Así lo ha puesto de manifiesto un reciente estudio realizado por la Fundación Human Rights Campaign Foundation, junto a la Universidad de Connecticut (EE.UU.), con una muestra de más de 12.000 jóvenes entre 13 y 17 años.
Algunas de las principales conclusiones del estudio son las siguientes:
La importancia de la familia
Los padres y familiares juegan un rol esencial en la promoción de la salud y el bienestar de los adolescentes. Los resultados muestran resultados positivos en la salud de los jóvenes LGTBQ que viven en familias que ofrecen apoyo y aceptación, incluido una mayor autoestima y resiliencia, un menor riesgo de depresión, así como menores niveles de malestar psicológico, desesperanza y abuso de sustancias.
La mayor parte de los jóvenes LGTBQ son conscientes de su orientación sexual o de su identidad de género al comienzo de la adolescencia. No obstante, suelen vivir con preocupación, estrés y ansiedad “salir del armario” en el entorno familiar. En la encuesta realizada, más de las 3 cuartas partes de los jóvenes refieren haber vivido esta experiencia como extremadamente estresante.
La carga del rechazo
Asimismo, y tal y como se describe en el informe, existen todavía notables diferencias entre la salud mental de los jóvenes LGTBQ y el resto de sus congéneres. Los jóvenes LGTBQ deben hacer frente a una gran variedad de fuentes de estrés, como el acoso, el rechazo de iguales o de familiares, el asilamiento o la pérdida de sentido de pertenencia, que tienen un impacto directo en su bienestar psicológico. Así, la ansiedad, la depresión, la baja autoestima y el abuso de alcohol y drogas, son algunos de los problemas más frecuentes en estos jóvenes. Según la encuesta, el 77% de los jóvenes LGTBQ manifestaron sentirse deprimidos durante la última semana, y sólo el 41% había recibido algún tipo de ayuda psicológica en el último año.
Además, los jóvenes LGTBQ tienen más riesgo de padecer violencia sexual, lo que puede ser especialmente grave en caso de falta de recursos o falta de apoyo familiar o comunitario. Según los resultados del estudio, el 11% de los jóvenes LGTBQ manifestaron haber sufrido agresiones sexuales o violaciones debido a su identidad LGTBQ y el 77% afirmó haber sido objeto de comentarios de índole sexual, bromas sexuales o gestos obscenos durante el último año. Asimismo, el 20% de los jóvenes LGTBQ informan de que haber sido forzados a practicar conductas sexuales no deseadas en el último año.
Cuando los centros educativos no dan la talla
En la medida en que los jóvenes emplean la mayor parte de su tiempo en centro escolar, el clima y las experiencias sufridas en este contexto determinan de manera crítica su estado de salud y bienestar. Así, la mayor parte de los jóvenes LGTBQ señalan tener que desenvolverse en un entorno educativo hostil y negativo. De acuerdo con los datos obtenidos, sólo el 26% de los jóvenes LGTBQ informaron de que se sentían siempre seguros en clase, sólo el 13% afirmó haber escuchado mensajes positivos sobre ser LGTBQ en el entorno escolar y sólo el 12% recibió asesoramiento o información relevante sobre sexo seguro. Asimismo, únicamente el 27% de los jóvenes LGTBQ afirmó poder desenvolverse definitivamente como persona LGTBQ en el centro educativo.
El 73% de los jóvenes LGTBQ han sufrido amenazas verbales debido a su identidad LGTBQ, el 70% han sufrido acoso escolar y el 43% han sido intimidados dentro del recinto escolar.
La decisión de “salir o no del armario”
Los jóvenes LGTBQ típicamente comienzan a revelar su orientación sexual o identidad de género durante la adolescencia. Los estudios muestran que ser abiertos en este aspecto trae resultados positivos, incluido un mejor rendimiento académico, una mejor autoestima y menos ansiedad y depresión. Por el contrario, tener que estar decidiendo continuamente a quién compartir la orientación sexual o la identidad de género, puede suponer un aumento notable del estrés. A este respecto, tal y como especifica el texto, “todos tenemos la responsabilidad de crear espacios seguros y afirmativos para que todos los jóvenes puedan salir del armario, sentirse orgullosos y capaces de prosperar”.
Asimismo, el informe pone en evidencia los desafíos específicos que sufren algunos grupos más vulnerables, como los jóvenes LGTBQ pertenecientes a minorías étnicas o los jóvenes transgénero y establece una serie de orientaciones para que los familiares, los profesionales de la educación, los profesionales de la salud mental y los responsables políticos pongan en marcha acciones para mejorar el panorama de los jóvenes LGTBQ.

Se puede consultar el informe en el siguiente enlace:

lunes, 7 de mayo de 2018

DECLARACION DEL COLEGIO OFICIAL DE LA PSICOLOGIA DE BiZKAIA SOBRE LA SENTENCIA DE "LA MANADA"

El Colegio Oficial de Psicología de Bizkaia ha emitido una declaración institucional sobre la sentencia a la Manada y ha denunciado que "es un claro retroceso en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres".
El colectivo ha expresado su indignación ante la sociedad ya que el debate sobre la intimidación "propicia la idea de la responsabilidad de la víctima a la hora de protegerse de la violación y distrae el foco sobre el verdadero agresor".
La declaración ha añadido que "se omite la violencia estructural contra la mujer y se trata de forma aislada, sin entender que forma parte de un sistema que legitima la dominación de un género sobre el otro".
Los psicólogos de Bizkaia han hecho hincapié en el voto particular, que "naturaliza la violencia sexual y descarga el enjuiciamiento en el comportamiento de la víctima antes, durante y tras la agresión".
"Una sentencia siempre llega tarde para la víctima y es necesario prevenir y educar desde la infancia sobre sexualidad y formar en perspectiva de género a los profesionales que trabajan en el sistema público", ha señalado.

El Colegio ha querido trasladar un mensaje de "condena sin paliativos hacia quienes ejercen la violencia sexual, en cualquiera de sus formas, y de apoyo a las víctimas". 

lunes, 30 de abril de 2018

¿PORQUE MENTIMOS TANTO SI SABEMOS QUE ESTA MAL?

Nadie está libre de faltar al octavo mandamiento. Contamos una mentira cada ocho minutos, según el estudio realizado por el psicólogo Jerald Jellison. "Había un tráfico horrible", dice el que llega tarde «No pasa nada, ya lo haré», es la frase calmante del que sabe que mañana tendrá un problema. Y qué decir de esas trolas "mañana empiezo", que tranquilizan la conciencia. Las mentirijillas o las grandes mentiras están presentes en todas las relaciones, ya sean familiares, de pareja, laborales, políticas y judiciarias.
Algunos embustes alcanzan por pleno derecho la categoría de escándalo nacional. A pesar del hábito de contar milongas, la realidad y la verdad son dos ingredientes fundamentales de la salud mental. Para mentir el cerebro tiene que hacer un triple gasto, reprimir la verdad, elaborar una nueva historia creíble y manejar el miedo de ser descubiertos. Hay mentiras que ocultan parte de la verdad, obviando elementos. Otras son auténticas historias inventadas. Buscamos la certeza, pero tenemos una especial inclinación por los cuentos chinos. Cultivar la sinceridad supone un esfuerzo consciente como lo es mantener el cuerpo en buena forma o tener una buena alimentación.

¿MIENTES O TE MIENTEN?


Para Paul Eckmann, pionero en el estudio de las expresiones faciales "la mentira es un componente esencial de la inteligencia social" porque de ella se obtiene algún beneficio:
1. Mejorar la propia imagen. Si se quiere dar una mejor impresión o salvaguardar la reputación, se «maquilla» un poquito la verdad, piensa el mentiroso vanidoso, especialista en poner relleno en el currículo. Si son descubiertos suelen recurrir de nuevo a la mentira para salir del paso. También, sirve para evitar consecuencias desagradables como los niños que no quieren castiga-dos. Según David Livingstone en su libro ¿Por qué mentimos? es la mentira preferida de los hombres para parecer más poderosos o inteligentes.
2. Obtener algo de los demás. Es la mentira egoísta, un tipo de engaño que busca el beneficio propio y que no suele producir culpa. Es una herramienta de manipulación en manos de maquiavélicos y psicópatas.
3. Mentir por compasión. Son las mentiras piadosas. Los embustes que tienen como objetivo elevar el bienestar del otro, no ofender o mejorar la convivencia pacífica. Esta es la mentira preferida de las mujeres, según Livingstone, que desean mostrar interés por los demás (a veces más del que tienen).
4. Engañar porque sí. Es la mitomanía, la mentira patológica de mentiroso compulsivo, un trastorno donde existe una obsesión y un impulso incontrolable por mentir y adornar la realidad para ser el foco de atención y sin aparente preocupación por los efectos. 

¿TE MIENTES A TI MISMO?


Los seres humanos somos capaces de engañarnos a nosotros mismos, narrarnos la realidad de manera que se ajuste a nuestro esquema. Elegimos el mundo que queremos ver. Las palabras tienen mucho más valor por lo que sugieren que por lo que describen. Además, cuando no conocemos el desenlace de algo buscamos nuestra propia explicación. Es el denominado cierre cognitivo, una explicación personal del mundo que una vez creada es muy difícil de modificar. Al final, la fantasía pasa a convertirse en realidad.
A nivel cerebral este mecanismo se basa en el proceso del habla interior que favorece los monólogos mentales. También es una réplica de las conversaciones que podríamos tener con los demás. En ellas no sabemos lo que el otro piensa, pero se imagina. Se produce en la zona del lenguaje del cerebro izquierdo que interactúa con la zona social del cerebro derecho. Esto quiere decir que para su mente está manteniendo una verdadera conversación.
Las personalidades más proclives a mentirse a sí mismas son las narcisistas, cuya idea grandiosa de su persona no se corresponde con la realidad. En el polo opuesto están los inseguros que tienen miedo de no ser aceptados por los demás.
Como ves, muchas voces llegan desde el mundo interior y tienen mucho que decirnos, pero ¿cuántas de ellas se ajustan a la realidad? El problema surge cuando las creemos a pies juntillas.

Fuente: Diario El Mundo


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