viernes, 3 de agosto de 2018

NI CASTIGO NI PREMIOS, ASÍ DEBE ACTUAR ANTE LAS NOTAS DE SUS HIJOS

Tanto si suspenden como si le traen un boletín lleno de sobresalientes, mantenga la calma. Y aproveche el verano para afianzar la relación con los pequeños

Se acabó lo que se daba. El curso escolar ha llegado a su fin. Y con él, llegan las temidas calificaciones escolares. El final de curso debe ser un momento más de la vida familiar. No tire la casa por la ventana porque su heredero le ha traído un rosario de aprobados ni monte un drama porque ha suspendido todas.

¿Castigado por suspender?

Antes de arremeter con furia contra el chaval, pregúntese si le irrita el suspenso en sí o si lo que realmente le lleva por la calle de la amargura es comprobar que su vástago no ha alcanzado las altas expectativas puestas en él. Ahora replantéese si no eran excesivas.
"A muchos padres les frustra enormemente el fracaso de sus hijos porque lo viven en persona. Proyectan sus frustraciones en sus hijos, como queriendo enmendar las metas no logradas en su infancia, pero en la persona de sus hijos. Otras veces sienten que son ellos los que han fracasado como padres, temen el qué dirán, más que la situación del menor. El problema es que no es su suspenso, sino el de su hijo. Arremeter de forma iracunda o plantear un castigo ejemplarizante para todo el verano no es la solución", señala Ana María Fuentes, psicóloga especializada en niños.
Antes de nada, trate de entender cómo se siente su hijo con un rosario de asignaturas pendientes para septiembre. Por mucho que externamente afirme no importarle, la idea de fracaso escuece. A fin de cuentas, quien carga con el suspenso es él, no usted.
"Machacarles por suspender es un error garrafal. Actualmente la exigencia académica es muy alta. Los niños llegan a casa con muchos deberes, a lo que se suma que por necesidades de compaginar con el trabajo o por convertirlos en 'cerebritos' o en cracks del deporte, se les sobrecarga con actividades extraescolares. Así que, aunque al final los resultados no sean los deseados, ellos también llegan agotados a fin de curso". E insiste: el castigo es contraproducente. Solo acentúa la sensación de ser un fracasado sin remisión.

¿Cómo plantear la recuperación?

"Ante todo, no hacer un drama familiar. Debemos esmerarnos en la comunicación en este momento tan delicado. Que nuestro hijo sepa que, pese a las malas notas, se les sigue queriendo igual. El amor parental no puede condicionarse a los resultados escolares. También debe saber que él es capaz de aprobar, que no es un imposible, que confiamos en él. Sentirse respaldado dentro del clan le va a animar a ponerse a hincar codos. Una vez queda claro eso, hay que trazar una hoja de ruta para compaginar el estudio con las vacaciones. Nada de 'te quedas sin piscina todo el verano'. Habrá que dedicar una hora al día a preparar la repesca de junio, pero el resto de la jornada sigue estando de vacaciones, como cualquier otro niño de su edad", añade la psicóloga.
Es buen momento para que se plantee qué puede hacer usted para ayudarle, indica Fuentes: "Si se pone a hacer unos ejercicios de matemáticas, le acompañamos. Nos interesamos por lo que hace, procuramos explicarle las dudas con arreglo a nuestras posibilidades. No se trata de endiñarle los cuadernos de trabajo para que esté quieto mientras nos echamos la siesta".
Siéntese a su lado, pregúntele qué hace, que le hable del profesor, de su clase, de sus cosas. Aproveche para leer a su lado, o para hacer alguna tarea similar. No encienda la tele en la misma habitación, solo porque usted no ha de estudiar. Empatice con el chaval. "Y, sobre todo, dejar de competir con la vida a través del niño. A veces los padres se enfadan, no tanto por el suspenso en sí, sino porque el hijo del vecino ha sacado unas notazas. Son personas altamente competitivas, viven todo como una carrera y sienten que están perdiendo la batalla".
¿Sigue pensando que su hijo sencillamente es un vago? Maite Martín Serra, psicóloga experta en problemas infanto-juveniles del Centre PIP, abre otra vía de análisis: "Puede que haya algún trastorno del aprendizaje o un problema escolar o de otra índole de fondo que le impide centrarle en los estudios. Es buen momento para abordarlo en familia. O para buscar la ayuda profesional y solventarlo ante el curso próximo". Recuerde: Albert Einstein no fue precisamente un lumbreras en su época escolar.

¿Premio por aprobar?

Los expertos tampoco recomiendan pasarse al extremo opuesto. Imagine la típica conversación de bar en la que usted y sus colegas se indignan por las primas cobradas por los jugadores de fútbol al ganar campeonatos: 'A fin de cuentas', comentan, 'su trabajo es ganar partidos. Ya cobran una buena ficha por ello'. Traslade esa filosofía a su hijo. El boletín de notas está repleto de sobresalientes. Usted se viene arriba y le compra una moto. O esa videoconsola que cuesta un ojo de la cara. Que su hijo no se sienta menos que Messi o Cristiano.
En el libro Atrévete a no gustar (Zenith), Ichiro Kishimi y Fumitake Koga recuerdan la postura del famoso psicoterapeuta Alfred Adler contra un sistema educativo basado en la recompensa y el castigo, que lleva a desarrollar estilos de vida erróneos en los que uno piensa que 'si nadie va a elogiarme, no emprenderé la acción adecuada. Y si no van a castigarme, puedo emprender una inadecuada'. En otras palabras: el regalo de fin de curso no fomenta su sentido de la responsabilidad, sino que despierta la voracidad por el premio. Un monstruo que, en muchas ocasiones, crece sin freno, por encima, incluso de las posibilidades económicas de los padres.
"Los padres deben fomentar la responsabilidad en los niños. Estudiar es su deber como escolares. Aprobar es el resultado del esfuerzo", se explica en el libro. La filosofía de Adler insiste en que hay que enseñar al niño a sentirse satisfecho por sus logros, no a buscar el éxito escolar solo para ser elogiado o premiado. "Eso solo fomenta una relación vertical entre el que elogia (que se sitúa en un plano superior) y el elogiado (el inferior)". Algo así como una relación de dependencia: el niño estudia para que padres y profesores le digan lo bueno que es. Por aterrizar en mundo real, como si usted lavara el coche para que el vecino le dé palmaditas en la espalda por tener el vehículo que da gloria verlo.
Algunos psicólogos infantiles, no obstante, insisten en que no está de más reconocer ese esfuerzo del crío de forma manifiesta. "Un 'pero qué bien lo has hecho' y 'me siento superorgulloso' ya es una gran recompensa. Y le transmite al niño la certeza de que sus padres son conscientes de su esfuerzo. El resto del premio son las propias vacaciones, tendrán más tiempo libre para hacer lo que les gusta. No hace falta recurrir a un premio material", apunta Maite Martín Serra.

¿Cuadernos de vacaciones?

Una vez entregadas las notas y llegado el momento de las vacaciones, muchos padres consideran oportuno comprar cuadernos para que sus hijos practiquen lo aprendido o adelanten conocimientos del año siguiente. Póngase en la situación de sus niños: imagínese que su jefe le encomienda que cada día de sus vacaciones dedique una horita a hacer hojas de cálculo o a redactar informes para que no se le olvide, que corre la leyenda entre las jefaturas de que hay humanos que resetean su memoria por completo en vacaciones y regresan al tajo sin recordar ni cómo se enciende el ordenador. ¿Le indignaría? Pues eso es lo que sienten los niños que, pese a haber aprobado, ven cómo sus padres les endiñan cartillas, cuadernos y tareas escolares que creían superadas.
"No los veo necesarios. Desconectar es muy bueno. Y dos meses largos tampoco es tiempo para que se les olvide lo trabajado en el curso escolar. Y en caso de que suceda, para eso están los maestros del nuevo curso, para refrescar esos conceptos", señala Ana María Fuentes. Tampoco le tenga mano sobre mano. Y limite el uso de dispositivos digitales. "Cuanto más pequeños, más cuenta el juego no estructurado. Los niños son muy primarios, dejarles jugar sin apenas cosas, les incentiva a desarrollar la imaginación. Más si hay otros niños, porque socializan. Es hora de correr, ensuciarse, mojarse o buscar bichos en el parque. Estarán trabajando destrezas sin apenas darse cuenta".
Fuente: Diario El Pais

MILES DE VASCOS INTENTAN CONCILIAR LA VIDA LABORAL Y FAMILIAR CON 'TURNOS ANTISTRESS'


Proliferan en la industria fórmulas pactadas para distribuir mejor los tiempos de descanso
No representan una novedad, porque nacieron hace ya muchos años, pero han dejado de ser un elemento extraño en el panorama laboral vasco y, a caballo de la recuperación económica, ahora incluso proliferan. Múltiples empresas de todo tipo -multinacionales y locales, grandes y pequeñas, del metal, la aeronáutica o en particular el sector químico-, aplican los denominados 'turnos antiestrés' o 'ecológicos', concebidos para minimizar las penalidades que ocasiona el trabajo por turnos: alteraciones de sueño, trastornos alimentarios y, sobre todo, dificultades para conciliar la vida laboral y la familiar, con sus secuelas de malestar físico y psíquico. Todos ellos elementos que repercuten negativamente en el desarrollo del trabajo, en su calidad y en su productividad. Miles de trabajadores vascos ya tienen estos horarios.
Hay muchas modalidades bajo el paraguas 'antiestrés', pero vienen a coincidir en la utilización de fórmulas que implican rotaciones más cortas de los turnos de trabajo, lo que evita encadenar varias mañanas, tardes y, sobre todo, noches. De hecho, los estudios consideran que más de tres o cuatro jornadas nocturnas seguidas «no son recomendables». Por eso este tipo de horarios son propios de factorías que, por su naturaleza, no pueden parar la producción; y de empresas con una cierta dimensión.

La normativa

Estatuto de los Trabajadores
En su artículo 41, recoge que tendrán la consideración de modificaciones sustanciales de las condiciones de trabajo las que afecten a la jornada, el horario y la distribución del tiempo, el régimen a turnos, el sistema de remuneración y la cuantía salarial así como el de trabajo y rendimiento, y funciones que excedan los límites para la movilidad funcional de los trabajadores.

Cambiar los turnos de trabajo no es fácil. El Estatuto de los Trabajadores dedica a ello parte de un extenso artículo, el 41, pero empresarios y sindicatos son conscientes de que es «mejor, más eficaz y más rápido ponerse de acuerdo sin necesidad de aplicarlo». Fernando Raposo, el responsable del área de Relaciones Laborales de la patronal alavesa, SEA, así lo constata desde su experiencia. «La flexibilidad pactada es buena para las dos partes, porque ambas son empresa: se cubre el trabajo y hay conciliación. Y eso es muy recomendable». Esa idea, la de la flexibilidad acordada, cuadra con la 'nueva cultura de empresa' que las patronales vascas están intentando extender, a la vista del bloqueo de las relaciones laborales.
De dificultades para llevar estos proyectos saben bien en Michelin. Los 'turnos antiestrés' era un modelo conocido en las plantas de Valladolid y Aranda de Duero, pero una 'rara avis' en la factoría principal de la multinacional francesa, la de Vitoria, donde trabajan 3.400 personas -es la segunda más grande del fabricante de neumáticos en Europa- y que puede estar funcionando hasta 354 días al año. ¿Por qué? Pues porque en la capital alavesa nació, en el lejano 1989, el llamado 'quinto equipo', que se traducía en ocho días seguidos de vacación todos los meses tras seis mañanas de trabajo y dos descansos; seis tardes y otros dos días libres; y seis noches en el tajo. Algo muy 'goloso' como para perderlo por la implantación de los 'turnos antiestrés'.
Hoy, y tras una prueba en un pequeño taller de la planta -el denominado 'Z', donde se fabrican mezclas de gomas y trabajan unas 200 personas-, Michelin ha extendido la fórmula a más de 2.000 personas, que tres veces cada mes trabajan dos mañanas, dos tardes y dos noches, y luego libran cuatro días. Y lo ha hecho porque los empleados que primero lo experimentaron le han dado un mayoritario OK a través de una consulta. «No queremos volver a lo anterior, este sistema es mejor», concluyeron. En otoño se volverá a testar la opinión de la plantilla para ver qué se hace, porque detrás de este tipo de turnos hay mucho autodidactismo, mucha prueba y mucho error.
Iñaki Léniz, secretario general de CC OO en Michelin-España y uno de los impulsores de la fórmula, lo tiene claro. «Cuando las empresas hablan de flexibilidad, yo digo: 'Tú quieres flexibilidad, pero los trabajadores también'. Y en el fondo a las empresas les da igual, porque lo que les interesa es que se trabaje. Y nosotros nos hemos mojado para mejorar la salud mental y física de la gente. Ha merecido la pena».
Los 'horarios antiestrés' ya no son raros en las empresas vascas, pero todavía predominan los turnos convencionales. Lo explica Mikel Anderez, responsable de Relaciones Laborales de Cebek, la patronal vizcaína. Le preocupan sobre todo los turnos de noche de diez horas. Son pesados y desagradables, pero tienen una compensación, por lo que eliminarlos suele acarrear problemas con las plantillas. «Y al final muchas empresas siguen con sus turnos tradicionales; es lo que conocemos y lo que no te lleva a discusiones». Por eso, coincide con Raposo, su colega en la organización empresarial de Álava, «o llegas a un acuerdo o lo mejor es no implantarlo». Eso sí, cuando hay un pacto, la traducción para la empresa es «más productividad»; y para la plantilla, «estar más a gusto, porque permite conciliar».
En cualquier caso, la teoría parece fácil; la práctica, a la vista de lo que sucede, ya es otra cosa. Porque implantar esos turnos suele implicar que, en ocasiones, los días de libranza no coincidan con los fines de semana. Y descansar sábados y domingos es una costumbre extraordinariamente arraigada.

«El reparto de jornadas es más equilibrado»

En la planta que Michelin tiene en Vitoria ya no se encadenan ni tantos madrugones, ni tardes seguidas en la fábrica «que ahora con el calor se hacen eternas», ni noches sucesivas de trabajo. «Ahora el reparto de jornadas es más equilibrado y el cuerpo no se cansa tanto. Yo me recupero mejor de los esfuerzos y me he acostumbrado bien al cambio», destaca Gemma Gavilanes, que en menos de tres años en la fábrica ha conocido los dos modelos.
«Sin duda que me quedo con éste yo también», asegura otro operario, José María Gómez de Segura, padre de dos niños y con 14 años de trayectoria en la factoría que produce neumáticos. «Cada vez me cuesta más madrugar o ir de noche. Este sistema se hace menos pesado y además puedo pasar más tiempo en casa y no estar tantos días seguidos sin ver a los hijos. ¡Mi mujer también lo agradece!», reconoce.
Hay voces discrepantes con esta rotación, porque «se ha perdido la posibilidad de tener ocho días seguidos de descanso al mes» que los trabajadores de fuera o con familia lejos de Vitoria los aprovechaban al máximo. Pero en la conciliación diaria «salimos ganando».

Antes

En un mes. Seis días de trabajo de mañana, dos de descanso, seis de tarde, dos descansos, seis de noche y ocho descansos.

Ahora

Cada diez días. Dos días de trabajo de mañana, dos de tarde, dos de noche y cuatro de descanso.
ITP, parque tecnológico de Zamudio
«Ya no dispongo de puentes, pero veo más a mis hijas»
En la aeronáutica ITP impera la satisfacción con el nuevo modelo de trabajo. Antes alternaban cinco jornadas de mañana, noche y tarde, y ahora están sujetos a un calendario por el que trabajan mañanas, tardes y solo dos noches seguidas, tras lo que paran de dos a cinco días. Cuando la parte social lo planteó, los empleados votaron en contra por temor a no ubicarse, explica el operario y sindicalista Javier Anzules.
Sin embargo, la propia compañía retomó la iniciativa y desde hace menos de un año está vigente en gran parte de la planta.
El modelo ha calado, explica Anzules, «tanto que ahora que en verano hay que volver temporalmente al plan anterior -cinco días seguidos de mañana, noche y tarde-, la gente no está tan cómoda». A él le ha reportado más tiempo con sus hijas. El 'pero': «No dispongo de los puentes ordinarios, ya que los días sucesivos libres dependen de los turnos», matiza. Patxi Martínez suscribe los argumentos de su compañero. Tarda menos en reponerse y goza de mejor conciliación familiar. «Antes era un continuo 'jet lag', como trabajar cada semana en un continente», sostiene.

Antes

Fin de semana libre. Trabajaban a turnos los días laborables -mañana, noche y tarde- y descansaban sábados y domingos.

Ahora

Amplios descansos. Alternan de forma irregular mañanas, tardes y dos noches, tras lo que paran de dos a cinco días.
Fuente: Diario Vasco

LOS JOVENES LGTBQ



La familia, el centro educativo y la vivencia de rechazo son factores determinantes en el bienestar psicológico de los jóvenes LGTBQ. Así lo ha puesto de manifiesto un reciente estudio realizado por la Fundación Human Rights Campaign Foundation, junto a la Universidad de Connecticut (EE.UU.), con una muestra de más de 12.000 jóvenes entre 13 y 17 años.
Algunas de las principales conclusiones del estudio son las siguientes:
La importancia de la familia
Los padres y familiares juegan un rol esencial en la promoción de la salud y el bienestar de los adolescentes. Los resultados muestran resultados positivos en la salud de los jóvenes LGTBQ que viven en familias que ofrecen apoyo y aceptación, incluido una mayor autoestima y resiliencia, un menor riesgo de depresión, así como menores niveles de malestar psicológico, desesperanza y abuso de sustancias.
La mayor parte de los jóvenes LGTBQ son conscientes de su orientación sexual o de su identidad de género al comienzo de la adolescencia. No obstante, suelen vivir con preocupación, estrés y ansiedad “salir del armario” en el entorno familiar. En la encuesta realizada, más de las 3 cuartas partes de los jóvenes refieren haber vivido esta experiencia como extremadamente estresante.
La carga del rechazo
Asimismo, y tal y como se describe en el informe, existen todavía notables diferencias entre la salud mental de los jóvenes LGTBQ y el resto de sus congéneres. Los jóvenes LGTBQ deben hacer frente a una gran variedad de fuentes de estrés, como el acoso, el rechazo de iguales o de familiares, el asilamiento o la pérdida de sentido de pertenencia, que tienen un impacto directo en su bienestar psicológico. Así, la ansiedad, la depresión, la baja autoestima y el abuso de alcohol y drogas, son algunos de los problemas más frecuentes en estos jóvenes. Según la encuesta, el 77% de los jóvenes LGTBQ manifestaron sentirse deprimidos durante la última semana, y sólo el 41% había recibido algún tipo de ayuda psicológica en el último año.
Además, los jóvenes LGTBQ tienen más riesgo de padecer violencia sexual, lo que puede ser especialmente grave en caso de falta de recursos o falta de apoyo familiar o comunitario. Según los resultados del estudio, el 11% de los jóvenes LGTBQ manifestaron haber sufrido agresiones sexuales o violaciones debido a su identidad LGTBQ y el 77% afirmó haber sido objeto de comentarios de índole sexual, bromas sexuales o gestos obscenos durante el último año. Asimismo, el 20% de los jóvenes LGTBQ informan de que haber sido forzados a practicar conductas sexuales no deseadas en el último año.
Cuando los centros educativos no dan la talla
En la medida en que los jóvenes emplean la mayor parte de su tiempo en centro escolar, el clima y las experiencias sufridas en este contexto determinan de manera crítica su estado de salud y bienestar. Así, la mayor parte de los jóvenes LGTBQ señalan tener que desenvolverse en un entorno educativo hostil y negativo. De acuerdo con los datos obtenidos, sólo el 26% de los jóvenes LGTBQ informaron de que se sentían siempre seguros en clase, sólo el 13% afirmó haber escuchado mensajes positivos sobre ser LGTBQ en el entorno escolar y sólo el 12% recibió asesoramiento o información relevante sobre sexo seguro. Asimismo, únicamente el 27% de los jóvenes LGTBQ afirmó poder desenvolverse definitivamente como persona LGTBQ en el centro educativo.
El 73% de los jóvenes LGTBQ han sufrido amenazas verbales debido a su identidad LGTBQ, el 70% han sufrido acoso escolar y el 43% han sido intimidados dentro del recinto escolar.
La decisión de “salir o no del armario”
Los jóvenes LGTBQ típicamente comienzan a revelar su orientación sexual o identidad de género durante la adolescencia. Los estudios muestran que ser abiertos en este aspecto trae resultados positivos, incluido un mejor rendimiento académico, una mejor autoestima y menos ansiedad y depresión. Por el contrario, tener que estar decidiendo continuamente a quién compartir la orientación sexual o la identidad de género, puede suponer un aumento notable del estrés. A este respecto, tal y como especifica el texto, “todos tenemos la responsabilidad de crear espacios seguros y afirmativos para que todos los jóvenes puedan salir del armario, sentirse orgullosos y capaces de prosperar”.
Asimismo, el informe pone en evidencia los desafíos específicos que sufren algunos grupos más vulnerables, como los jóvenes LGTBQ pertenecientes a minorías étnicas o los jóvenes transgénero y establece una serie de orientaciones para que los familiares, los profesionales de la educación, los profesionales de la salud mental y los responsables políticos pongan en marcha acciones para mejorar el panorama de los jóvenes LGTBQ.

Se puede consultar el informe en el siguiente enlace:

lunes, 7 de mayo de 2018

DECLARACION DEL COLEGIO OFICIAL DE LA PSICOLOGIA DE BiZKAIA SOBRE LA SENTENCIA DE "LA MANADA"

El Colegio Oficial de Psicología de Bizkaia ha emitido una declaración institucional sobre la sentencia a la Manada y ha denunciado que "es un claro retroceso en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres".
El colectivo ha expresado su indignación ante la sociedad ya que el debate sobre la intimidación "propicia la idea de la responsabilidad de la víctima a la hora de protegerse de la violación y distrae el foco sobre el verdadero agresor".
La declaración ha añadido que "se omite la violencia estructural contra la mujer y se trata de forma aislada, sin entender que forma parte de un sistema que legitima la dominación de un género sobre el otro".
Los psicólogos de Bizkaia han hecho hincapié en el voto particular, que "naturaliza la violencia sexual y descarga el enjuiciamiento en el comportamiento de la víctima antes, durante y tras la agresión".
"Una sentencia siempre llega tarde para la víctima y es necesario prevenir y educar desde la infancia sobre sexualidad y formar en perspectiva de género a los profesionales que trabajan en el sistema público", ha señalado.

El Colegio ha querido trasladar un mensaje de "condena sin paliativos hacia quienes ejercen la violencia sexual, en cualquiera de sus formas, y de apoyo a las víctimas". 

lunes, 30 de abril de 2018

¿PORQUE MENTIMOS TANTO SI SABEMOS QUE ESTA MAL?

Nadie está libre de faltar al octavo mandamiento. Contamos una mentira cada ocho minutos, según el estudio realizado por el psicólogo Jerald Jellison. "Había un tráfico horrible", dice el que llega tarde «No pasa nada, ya lo haré», es la frase calmante del que sabe que mañana tendrá un problema. Y qué decir de esas trolas "mañana empiezo", que tranquilizan la conciencia. Las mentirijillas o las grandes mentiras están presentes en todas las relaciones, ya sean familiares, de pareja, laborales, políticas y judiciarias.
Algunos embustes alcanzan por pleno derecho la categoría de escándalo nacional. A pesar del hábito de contar milongas, la realidad y la verdad son dos ingredientes fundamentales de la salud mental. Para mentir el cerebro tiene que hacer un triple gasto, reprimir la verdad, elaborar una nueva historia creíble y manejar el miedo de ser descubiertos. Hay mentiras que ocultan parte de la verdad, obviando elementos. Otras son auténticas historias inventadas. Buscamos la certeza, pero tenemos una especial inclinación por los cuentos chinos. Cultivar la sinceridad supone un esfuerzo consciente como lo es mantener el cuerpo en buena forma o tener una buena alimentación.

¿MIENTES O TE MIENTEN?


Para Paul Eckmann, pionero en el estudio de las expresiones faciales "la mentira es un componente esencial de la inteligencia social" porque de ella se obtiene algún beneficio:
1. Mejorar la propia imagen. Si se quiere dar una mejor impresión o salvaguardar la reputación, se «maquilla» un poquito la verdad, piensa el mentiroso vanidoso, especialista en poner relleno en el currículo. Si son descubiertos suelen recurrir de nuevo a la mentira para salir del paso. También, sirve para evitar consecuencias desagradables como los niños que no quieren castiga-dos. Según David Livingstone en su libro ¿Por qué mentimos? es la mentira preferida de los hombres para parecer más poderosos o inteligentes.
2. Obtener algo de los demás. Es la mentira egoísta, un tipo de engaño que busca el beneficio propio y que no suele producir culpa. Es una herramienta de manipulación en manos de maquiavélicos y psicópatas.
3. Mentir por compasión. Son las mentiras piadosas. Los embustes que tienen como objetivo elevar el bienestar del otro, no ofender o mejorar la convivencia pacífica. Esta es la mentira preferida de las mujeres, según Livingstone, que desean mostrar interés por los demás (a veces más del que tienen).
4. Engañar porque sí. Es la mitomanía, la mentira patológica de mentiroso compulsivo, un trastorno donde existe una obsesión y un impulso incontrolable por mentir y adornar la realidad para ser el foco de atención y sin aparente preocupación por los efectos. 

¿TE MIENTES A TI MISMO?


Los seres humanos somos capaces de engañarnos a nosotros mismos, narrarnos la realidad de manera que se ajuste a nuestro esquema. Elegimos el mundo que queremos ver. Las palabras tienen mucho más valor por lo que sugieren que por lo que describen. Además, cuando no conocemos el desenlace de algo buscamos nuestra propia explicación. Es el denominado cierre cognitivo, una explicación personal del mundo que una vez creada es muy difícil de modificar. Al final, la fantasía pasa a convertirse en realidad.
A nivel cerebral este mecanismo se basa en el proceso del habla interior que favorece los monólogos mentales. También es una réplica de las conversaciones que podríamos tener con los demás. En ellas no sabemos lo que el otro piensa, pero se imagina. Se produce en la zona del lenguaje del cerebro izquierdo que interactúa con la zona social del cerebro derecho. Esto quiere decir que para su mente está manteniendo una verdadera conversación.
Las personalidades más proclives a mentirse a sí mismas son las narcisistas, cuya idea grandiosa de su persona no se corresponde con la realidad. En el polo opuesto están los inseguros que tienen miedo de no ser aceptados por los demás.
Como ves, muchas voces llegan desde el mundo interior y tienen mucho que decirnos, pero ¿cuántas de ellas se ajustan a la realidad? El problema surge cuando las creemos a pies juntillas.

Fuente: Diario El Mundo


¿ES NEGATIVA LA TIMIDEZ?

La timidez en la infancia a veces es positiva; sin embargo, ésta empieza a ser un problema cuando el menor pasa por situaciones de ansiedad social que se van haciendo más numerosas y con mayor grado de sufrimiento.

Con tres años, Nahia no quería ir al parque. “Que hay niños, ama”, decía. La primera vez que sus padres escucharon esta frase les hizo gracia; sin embargo, con el paso de los meses se dieron cuenta de que la niña no se sentía cómoda con otros niños de su edad y que prefería estar en entornos seguros, como su casa, con su gente de confianza, todos adultos. Pronto la profesora de la niña solicitó una reunión para hablar con sus padres. “No se relaciona con el resto de la clase y se percibe sufrimiento”, les comentó la docente a Ana y Kepa; y les recomendó, asistir a un especialista. Acudieron durante un breve periodo de tiempo a un centro psicológico infantil, pero, siempre recelosos de este extremo, Kepa y Ana, optaron por tratar de ayudar a la niña en familia.
Su ama convirtió los cumpleaños de Nahia en los más divertidos de la clase; de hecho, todas las niñas contaban los días con emoción cuando se acercaba el 15 de enero; los fines de semana salían en cuadrilla con otras familias de la clase y poco a poco la niña se fue integrando en el grupo. Hoy en día, Nahia se siente cómoda y feliz con sus compañeras y amigas, pero, a sus nueve años, sigue sufriendo ansiedad ante situaciones nuevas y con gente que no conoce. “Sólo pido una cosa: que no repita, éso sería durísimo para ella... para todos”, afirma su ama, Ana. El curso pasado, la profesora volvió a reunirse con sus padres. “La niña no termina de romper, no interviene en clase, se queda con las dudas y éso hace que se estanque en los estudios. Este año pasa a cuarto, pero muy justita”. Con el inicio del nuevo curso, Nahia ha comenzado a ir de nuevo al psicólogo.
“Mostrar timidez, en algunas ocasiones, es algo positivo porque, por ejemplo, en situaciones nuevas te permite primero observar, conocer las claves y luego actuar; lo problemático es si el niño o adolescente es tímido en muchas situaciones y se está perdiendo de aprender cosas nuevas y de tener un desarrollo óptimo”, sostiene Inés Monjas, investigadora del Departamento de Psicología de la Universidad de Valladolid y autora de los libros ¿Mi hijo es Tímido? La timidez en la infancia y adolescencia. No existen datos sobre la prevalencia de la timidez en la infancia y adolescencia, sin embargo, Monjas estima que “un 10% de los niños y adolescentes son tímidos y se retraen”.
El primer consejo es respetar los ritmos del menor. “Hay veces que son niños tímidos, pero cuando pasan de una etapa a otra se van abriendo más”. Otro importante: no poner etiquetas negativas, como “soso”, “rarito” o “especialito”. “Hay muchos niños tímidos que a partir de los ocho y diez años pegan un cambio. Sin embargo, si en casa les han puesto etiquetas negativas y les ha recriminado la conducta, pueden continuar siendo tímidos durante más tiempo”. La timidez comienza a ser un problema cuando el menor sufre ansiedad social y ésta no se reduce con el tiempo. “El objetivo con estos niños es que aprendan habilidades sociales y que disminuya esa ansiedad, ese temor a relacionarse como los demás”. Y muchas veces la ayuda de la familia no basta.
“La timidez se convierte en un problema mayor cuando esas situaciones de miedo, de ansiedad social, se van haciendo más numerosas y con mayor grado de sufrimiento para el niño, en esos casos hay que buscar a un psicólogo clínico especialista en tratamiento de niños que le pueda ayudar, por un lado, a disminuir la ansiedad social que tiene y, por otro lado, a que vaya construyendo mejores habilidades sociales". La timidez está muy relacionada con la autoestima, la confianza y la seguridad. No hay que forzar al niño a hacer amigos, ni ponerle etiquetas, ni recordarle todo el tiempo lo tímido que es, ni compararle con otros niños extrovertidos, porque ésto consigue el efecto contrario. “Los niños tímidos piensan que los demás son mejores que ellos, siempre están minusvalorándose o comparándose de forma desfavorable con respecto a otros”.
Es aconsejable provocar las relaciones con niños y con niñas que sean de su agrado. “Ahora mismo tenemos muchos hijos solos, una idea sería invitar a un compañero o a uno de sus mejores amigos a merendar o hacer una excursión con la familia”.
El objetivo final es lograr mejorar su autoestima y una mayor confianza en sí mismos. “El desarrollo evolutivo tiene diferentes ámbitos: el físico, el mental, el emocional y el social. Muchas veces, los padres nos preocupamos del desarrollo físico y del intelectual o académico, preguntamos mucho por las notas y los deberes, pero no preguntamos con quién ha estado en el recreo, quiénes son sus amigos, y resulta que ese desarrollo emocional y social es lo que va a ayudar al niño a tener una buena autoestima y un bienestar”.
VULNERABILIDAD: En una sociedad que premia el “éxito social” y valora positivamente a la gente activa, decidida y divertida, las personas tímidas pueden ver incrementada su ansiedad. “Hoy en día es importantísima la sociabilidad. Antes se podían tener pocos amigos, pero ahora importa muchísimo tener muchas relaciones, tener muchos grupos de WhatsApp, tener redes sociales y que te pongan muchos likes. Aunque éso no sea algo muy relevante para los adultos, para los niños y adolescentes sí lo es, ellos no diferencian entre el mundo presencial y el mundo virtual. Ahora mismo ya estamos hablando de sociabilidad on line”.
Asímismo, hay otro dato a tener en cuenta: “Son más vulnerables a sufrir bullying porque son menos hábiles socialmente, porque tienen menos amigos, porque no van a chivarse a los profesores porque tampoco hablan mucho con ellos. Un niño tímido se está poniendo en una situación de vulnerabilidad para muchas cosas”.
¿Son los niños tímidos menos felices? “Depende del grado de ansiedad y de incomodidad que sienta. En primer lugar, hay que diferenciar entre la timidez como tal y los niños que son menos sociables, que pueden estar horas haciendo un puzzle ellos solos y están tan contentos. La clave está en la ansiedad”

CUANDO COMPRAR SE CONVIERTE EN DROGA

Juego, sexo, comida... Cada vez se tratan más adicciones conductuales. Solo uno de cada seis adictos se rehabilita

«Si nunca has tenido tu mente sometida a una adicción no vas a entender cómo nos sentimos», advierte Josean Fernández, director de la Asociación de Alcohólicos y Adictos en Rehabilitación, Aergi, que lleva 17 años sin beber alcohol. «Se intentará», le responde quien esto escribe. Cuando un adicto recibe un estímulo visual, oloroso o auditivo salta la chispa. Empiezan las palpitaciones. La respiración es cada vez más agitada y el pensamiento se focaliza en el consumo como única fórmula capaz de calmar una angustia interior que de lo contrario parece que terminará explotando por cada poro de la piel. La capacidad de control se anula y entra en funcionamiento el piloto automático del cerebro, que solo permite idealizar cada vez más la sensación de euforia que uno sentirá si ejecuta el consumo. Consume. Se deja llevar. Y entonces llega el arrepentimiento, la culpabilidad, la tristeza y la desolación.
Así se siente un alcohólico o un drogadicto cada vez que se rinde a esa sustancia que le domina. Pero también aquel que es adicto a conductas como el juego, el sexo, las compras, las apuestas, la comida, el móvil y un largo etcétera. «Porque no se es adicto a algo. El adicto es adicto. Sin más».
«Soy adicto y no he consumido» es la frase que repite cada uno antes de su intervención. Hablan de desgracias, de malestar. Coinciden en las ideas obsesivas que les tienen atrapados, pero sobre todo, en que si algo han aprendido es que la adicción no es un vicio, es una enfermedad mental y que ellos, como adictos, son enfermos.
Josean Fernández centra buena parte de su intervención en explicar a los usuarios cómo funciona su cerebro. Les cuenta que son neurotransmisores como la dopamina -la hormona del placer- los que provocan esa sensación de «subidón» cuando uno va a consumir o a realizar esa acción a la que es adicto.
Ellos asienten, entienden cada síntoma que les describe. El problema llega cuando esa explicación se intenta trasladar a personas ajenas a este mundo. El director de Aergi así lo cree y lo padece. Puede ser sencillo hacer entender a la población que una sustancia externa provoca una reacción en el cerebro, pero la historia se complica cuando se trata de explicar que una ludopatía o ir de compras puede generar el mismo nivel de dependencia y «destrozar una vida de la misma manera». «Es como cuando le oigo a la gente decir eso de 'yo juego porque me gusta'. No, no te engañes. Tú juegas porque te calma la ansiedad que tienes y eso te provoca placer».
Fernández: «Al consumir confunden la calma de su ansiedad con el placer, y ahí llega la dependencia»
Pero cómo diferenciar entre recurrir con frecuencia a una actividad como comer o mirar el móvil de una adicción conductual propiamente dicha. «En todas las adicciones hay un velo de sutileza tremendo, pero la diferencia está en la actitud. Si te da ansiedad no poder recurrir a una conducta y te la calma pensar en que vas a hacerla, mucho cuidado».
Entre los riesgos de esas adicciones sin sustancias, además de la depresión, los conflictos personales y familiares, se encuentran las consecuencias físicas. «La tensión que acumula el cuerpo, una vez que los niveles de adrenalina se disparan, hace que la sangre no circule correctamente», explica, y esas anomalías «aunque muchos no lo crean» pueden derivar en un infarto, una angina de pecho o un ictus. «Superar una adicción es muy duro y te condiciona la vida para siempre, por eso la sociedad debe estar prevenida».

Más estímulos

Las denominadas adicciones conductuales han visto un repunte en las últimas décadas con la estandarización de la publicidad, al ampliar el abanico de posibilidades y hacer más visibles y llamativos los estímulos que les seducen al consumo. «Internet, los videojuegos, los móviles... están haciendo mucho daño entre los jóvenes», apunta Fernández, al tiempo que añade un dato demoledor: «Solo uno de cada seis adictos -con o sin sustancia- se rehabilita. Los demás terminan en el psiquiátrico o en el cementerio».
«Es esencial que la gente entienda cómo se cae en una adicción para estar alerta y poder evitarlo»
Y precisamente por ese motivo, Aergi acaba de celebrar su sexto aniversario con la misma intención que el día que abrió sus puertas: desestigmatizar la enfermedad mental de la adicción. «El oscurantismo que había antes, que la gente entraba a terapia tapada para que no se les reconociera, aquí está prohibido», apunta en una sala repleta de carteles en los que pueden leerse mensajes como «La aceptación es nuestra mejor solución».
Así, lamenta que la sociedad es ajena a lo que ocurre entre esas paredes, y «mucha gente debe dejar de creerse con la potestad de decirnos lo que tenemos que hacer. No se dan cuenta de que terminan cayendo en la adicción precisamente por no conocer el proceso que se sigue hasta convertirse en adicto».

Adicciones

Cómo detectarlas:
Cuando el sujeto siente la necesidad subjetiva de recurrir al consumo de una conducta o de una sustancia para buscar el bienestar o para reducir el malestar.
Síntomas:
Incremento de los pensamientos referidos a la actividad o de pensamientos obsesivos; cuando el consumo es cada vez más frecuente y se pierde el interés por otras cuestiones que antes eran importantes; cuando la persona intenta justificarse o cuando anticipa el placer que sentirá antes de realizar el consumo.
Enfermedades en adictos sin sustancias:
Además de trastornos mentales asociados como la depresión, las consecuencias a nivel físico llegan derivadas de los altos niveles de adrenalina. Eso provoca que la sangre no circule como debe y esa anomalía puede derivar en un infarto, una angina de pecho o un ictus.

Fuente: Diario Vasco

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