sábado, 3 de junio de 2017

MAS DE UN 50% DE LOS FUMADORES QUE SE HAN SOMETIDO A UNA TERAPIA PSICOLOGICA SIGUEN SIN FUMAR AL AÑO DE COMENZARLA

Más del 50 por ciento de los fumadores que se han sometido a un terapia psicológica sigue sin fumar al año de comenzarla, según ha informado el psicólogo clínico del Hospital Vithas Nuestra Señora de América, Pedro Adrados, con motivo del Día Mundial sin Tabaco. "Desde un punto de vista psicológico se trabaja tanto a nivel cognitivo, por ejemplo, modificando la percepción del riesgo de fumar y aumentando los niveles de autoeficacia en cuanto a la propia capacidad, como a nivel conductual,analizando y modificando situaciones y estímulos antecedentes y consecuentes asociados a la conducta de fumar, como pueden ser olores, sabores o ambientes, intentando reducir progresivamente estas señales".
Y es que un 60% de los fumadores han intentado alguna vez dejar de fumar, sin embargo anualmente sólo un 4% lo consigue, un porcentaje de éxito muy bajo, que puede ser explicado en parte por el hecho de que la mayoría de intentos se realizan sin ayuda.
Lo fundamental a la hora de afrontar una terapia de deshabituación tabáquica es tomar la propia decisión de dejar de fumar. Algunas personas podrán hacerlo solas, pero la mayoría necesitará ayuda adicional y la combinación de terapia psicológica y farmacológica puede duplicar, e incluso triplicar, las probabilidades de éxito.
No obstante existen determinadas variables asociadas a una menor efectividad del tratamieto como, por ejemplo, la menor edad de inicio al hábito de fumar, la ausencia de intentos previos, una mayor adicción a la nicotina, padecer depresión previa o sufrir otras enfermedades, la enfermedad obstructiva pulmonar crónica o una patología cardiovascular.
Fuente Infosalus.com

EL SECRETO DEL STRESS QUE NO CONOCES Y QUE LO CONVIERTE EN TU ALIADO

Las últimas investigaciones están demostrando que el estrés puede ser positivo para tu vida. Pero depende de algo que está en tus manos.

El estrés ha tenido el sanvenito durante décadas. Se le atribuye el origen de muchos problemas de salud, como trastornos gastrointestinales o enfermedades cardio-vasculares. Casi nada. Y además, existe la creencia colectiva que tener una vida estresada es de lo menos recomendable para nuestras relaciones personales. Pero, ¿todo ello es verdad?
La ciencia, que se esmera en comprobar si nuestras creencias son ciertas o no, se ha puesto manos a la obra para verificar si el estrés es el origen de tantos trastornos. Hay un primer dato que lo pone en duda, como cuenta Kelly McGonigal, psicóloga de Stanford. Después de un estudio a más de 30.000 adultos en Estados Unidos durante ocho años, se analizó el grado de estrés que tenían y se comprobó quiénes habían fallecido. Para aquellos que vivían una vida muy estresada, las probabilidades de morir se incrementaban un 43 por ciento. Hasta aquí se confirma la creencia colectiva, pero existe una importante matización. “Pero eso solo fue cierto para aquellos que pensaban que el estrés era perjudicial para la salud”, dice McGonigal en su charla TED vista por más de diez millones de personas. Es decir, lo que pensemos sobre el estrés es lo que lo convierte en un aliado o en un enemigo. Y lo más apasionante, depende de nosotros.
Al igual que podemos tener una mentalidad de crecimiento o fija y pensamos que nuestros éxitos son por nuestros esfuerzos o por nuestra genética, también podemos desarrollar una mentalidad más o menos amable con respecto al estrés que vivimos. Y esta se puede modular, como demostró Alia Crum en la Universidad de Yale en un experimento. Se pidió a un grupo de estudiantes que visionaran unos videos breves sobre los efectos del estrés en la salud, en el rendimiento y en el aprendizaje durante una semana. A unos, los videos ofrecían una mirada amable y a otros se les ponía en la peor de las situaciones. Pasada una semana, se midió qué tipo de mentalidad tenían los estudiantes frente al estrés. Curiosamente, aquellos que habían visionado videos con tono amable, tenían una mirada mucho más positiva frente al estrés que aquellos que habían visto videos hablando en tono negativo. Por ello, en la medida que conozcamos los beneficios del estrés, podremos desarrollar una mentalidad que nos ayude a afrontarlo con éxito.
¿Y cuáles son sus beneficios? Hay varios. Por un lado, el estrés nos genera adrenalina, lo que nos aporta energía para hacer cosas que nos dan una pereza increíble. Y si no, recuerda cuando has dejado algo importante para el último momento. Puedes pensar que ha sido por falta de organización, pero quizá inconscientemente buscabas luchar contra el tiempo, generar adrenalina y así encontrar un pequeño reto. También nos ayuda a impulsar la oxitocina, más conocida como la hormona del amor, porque nos acerca a las otras personas, como explica McGonigal. En definitiva, el objetivo no es tener una vida estresante, que no es la panacea, sino saber que si queremos que no nos haga más daño, necesitamos contemplar también su parte amable. Y lo que demuestra la ciencia es que dicha mirada depende de nosotros y no solo de lo que nos ocurra.

Fuente: El Pais

EL ASPECTO, EL ATUENDO O LLEVAR GAFAS, SON LOS PRINCIPALES MOTIVOS DE BULLYNG EN EUSKADI

El aspecto físico, la forma de vestir o llevar gafas es el principal motivo de bullying en Euskadi. Además, son las chicas quienes en mayor medida observan el acoso por la apariencia o llevar un estilo de ropa determinado. Esta es una de las conclusiones del informe La Igualdad de Género en la Educación Primaria y ESO en el País Vasco, una investigación realizada por el Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa (ISEI-IVEI) en base a las respuestas dadas por el alumnado de 4º de Primaria y 2º de la ESO en la última edición de la Evaluación de Diagnóstico 2015, donde por primera vez se abordó la percepción que tiene el alumnado vasco sobre la igualdad.
Según el estudio que acaba de publicar el ISEI-IVEI, casi seis de cada diez estudiantes de Primaria y la mitad de Secundaria asegura haber sido testigo de “casos de acoso continuo” en el colegio. El aspecto exterior se presenta como el principal detonante del bullying, entendido como un acto continuado de exclusión, rechazo o violencia entre compañeros. Y esta percepción de acoso se intensifica a medida que avanza la edad. Así, el 26% del alumnado de Primaria dice haber visto víctimas de maltrato por este motivo, porcentaje que sube al 38% en ESO.
Pero tal y como refleja el informe, el sexo (ser chico o chica) gana peso entre aquel alumnado que confiesa haber sufrido acoso durante el curso pasado (el 38% en Primaria y el 14% en ESO). La investigación realizada por el instituto de investigación dependiente del Gobierno vasco, los chicos son víctimas de maltrato con mayor frecuencia que las chicas en todas las situaciones y en ambas etapas, a excepción de las chicas de 2º de ESO debido a las características físicas. Además hay un porcentaje más elevado de estudiantes de la red pública (5% más en Primaria y un 2% más en ESO) que dice haber sufrido bullying, un fenómeno que afecta en mayor medida al alumnado más desfavorecido.
Ante la pregunta en ESO acerca de la detección de conductas homofóbicas o lesbofóbicas, los chicos parecen sufrirlo con más frecuencia que las lesbianas. En concreto, el 15,7% del alumnado de este ciclo que realizó la Evaluación de Diagnóstico de 2015 asegura que han visto situaciones de maltrato por considerar a un compañero gay y un 5,2% por ser considerada lesbiana. Aunque solo un 1% del alumnado que dice haber sido víctima de acoso el curso pasado afirma que su orientación sexual haya sido el desencadenante del problema con su agresor. Esta situación se percibe con más frecuencia en los colegios de la red pública que en los de la concertada.
El estudio también apunta que la convivencia con compañeros y compañeras de diferente cultura, religión o país de origen “eleva el grado de aceptación del alumnado con otras características, tanto en las chicas como los chicos”. Por tanto, la diversidad se presenta como un antídoto a un fenómeno sobre el que cada vez hay mayor sensibilidad social y que se incrementa a medida que aumenta la edad. Según los datos aportados este mismo año por el Departamento de Educación acerca de la evolución del acoso escolar, durante el curso 2015-2016 se registraron 121 casos de maltrato entre iguales, el doble que el curso anterior. Estos 121 casos representan el 25% de las denuncias presentadas y que se comprobó que se correspondían con situaciones de acoso real.
Según el Gobierno vasco, en ESO es donde se produce el mayor número de casos de maltrato, aunque también es significativo el número en la etapa final de la educación Primaria. El 61 % de las víctimas se produjeron en el ámbito de la Enseñanza Secundaria aunque entre los 6 y los 11 años se han registrado 47 casos el último curso. Este problema se produce prácticamente en igual cantidad en centros concertados y públicos, aunque en algo mayor medida en estos últimos y también son más frecuentes entre los chicos que entre las chicas.
Respecto a la modalidad de acoso, la agresión verbal es la más repetida (43%), seguida de la exclusión y marginación social (25%), las agresiones físicas (16%), la intimidación, el chantaje o la amenaza (11%), mientras menos del 1 % corresponde a abuso sexual. El trabajo de prevención se verá reforzado con un Plan de Acoso Escolar que la consejería de Educación espera tener listo para final de este año y para el que se ha constituido un equipo de profesionales de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).
Fuente: Diario Deia

LA INTERVENCION PSICOLOGICA DEBERIA SER UNO DE LOS TRATAMIENTOS DE PRIMERA LINEA PARA LA FATIGA ASOCIADA AL CANCER

El ejercicio, la intervención psicológica así como la combinación de ambos son más eficaces que cualquier terapia farmacológica, en el tratamiento de la fatiga relacionada con el cáncer.
Así concluye un estudio publicado en la revista JAMA Oncology, bajo el título "Comparison of Pharmaceutical, Psychological, and Exercise Treatments for Cancer-Related Fatigue" (Comparación del tratamiento farmacéutico, psicológico y la terapia de ejercicio para la fatiga asociada con el cáncer).
Como bien señalan los autores, la fatiga relacionada con el cáncer es uno es uno de los efectos secundarios más adversos y más frecuentes del cáncer, experimentado por los pacientes durante el tratamiento e, incluso, después del mismo, pudiendo persistir durante años. Su gravedad se refleja en una reducción de la capacidad del paciente para participar en actividades vitales esenciales, “socavando así su calidad de vida y reduciendo potencialmente la supervivencia global”.
Con el propósito de determinar la eficacia correspondiente a cada uno de los cuatro tratamientos más comúnmente recomendados (a saber: la intervención psicológica, la terapia de ejercicio, la combinación de ambas, y la intervención farmacológica), se llevó a cabo un meta-análisis de 113 estudios únicos -con una muestra de 11.525 participantes-, comparando el efecto de cada uno de esos tratamientos e identificando las variables independientes asociadas a la respuesta a cada uno.
Los datos revelan la eficacia de la terapia de ejercicio, la intervención psicológica, así como la aplicación conjunta de ambas en la mejora de los síntomas de la fatiga durante y después del tratamiento primario; asimismo, los resultados sugieren que esta eficacia en el tratamiento de la fatiga se asocia con diversos factores, tales como el estadio del cáncer, el estado del paciente antes del tratamiento, el formato y la modalidad del tratamiento experimental, el tipo de intervención psicológica, las características de la condición de control o la medida de la fatiga.
Este meta-análisis es también el primero en demostrar que ciertos modos de intervención pueden ser más eficaces para abordar la fatiga en diferentes puntos del proceso del tratamiento del cáncer. Por ejemplo, el ejercicio puede ser más eficaz para los pacientes que reciben tratamiento primario, mientras que la intervención psicológica y la combinación de esta junto con el ejercicio, ofrecen mejores resultados cuando ya se ha completado el tratamiento primario.
Los autores del estudio concluyen resaltando las bondades tanto del ejercicio como de las intervenciones psicológicas y el importante papel que juegan en la reducción de la fatiga durante y después del tratamiento del cáncer, siendo, “significativamente mejores que las opciones farmacéuticas disponibles”, por lo que, recomiendan, deberían ser “prescritos por los médicos como tratamientos de primera línea”.

FuenteJama Oncology
El documento se encuentra disponible a través del siguiente enlace:

CLAVES PARA LA PREVENCION DEL SUICIDIO EN ADOLESCENTES

El suicidio adolescente es un asunto muy serio que se ha convertido en un problema creciente de salud. En España es la primera causa externa de muerte. Además es la primera causa absoluta de muerte en los varones de 15 a 29 años y la segunda causa, después de los tumores, en las mujeres de la misma edad.
Según la literatura, la presencia de un trastorno mental es el principal factor de riesgo de suicidio; aunque existen también otros componentes que influyen, como: la edad, el género, el grupo étnico, la dinámica familiar o los eventos estresantes de la vida.
En concreto, según una investigación del Instituto Nacional de Salud Mental de EE.UU., más del 90% de las personas que se suicidan presentan depresión y otros trastornos mentales, así como trastornos de abuso de sustancias. Estos factores de riesgo, se suelen combinar con otras circunstancias externas que hacen que los adolescentes vulnerables se vean incapaces de afrontar los desafíos de la vida. Algunos ejemplos de estos estresores son: problemas disciplinarios, pérdidas personales, violencia familiar, confusión en la orientación sexual, abuso físico o sexual, o ser víctima de acoso.
El suicidio es un evento relativamente raro y es difícil predecir con exactitud qué personas con estos factores de riesgo finalmente intentarán suicidarse. Sin embargo, es importante detectar a los jóvenes en riesgo, observando los signos previos, ya que un tratamiento adecuado podría salvar muchas vidas.
Algunas de las señales de advertencia son: (Fuente: Teen Suicide is Preventable-APA):
Hablar sobre la muerte: cualquier mención sobre la muerte, desaparecer, saltar o algún tipo de autolesión,…
Pérdida reciente: haber vivido recientemente alguna muerte cercana, divorcio, rotura de una relación, haber perdido la confianza en sí mismo, la autoestima, la pérdida de interés por los amigos, pasatiempos o actividades que anteriormente disfrutaba.
Cambio de personalidad: triste, retraído, irritable, ansioso, cansado, indeciso, apático.
Cambio de comportamiento: incapacidad para concentrarse en las tareas escolares, laborales o rutinarias.
Cambio en los patrones de sueño: insomnio, a menudo con despertar temprano o dormir demasiado, pesadillas.
Cambio en los hábitos de alimentación: pérdida de apetito o de peso, o lo contrario, comer en exceso.
Miedo a perder el control: actuar erráticamente, perjudicarse a sí mismo o a los demás.
Baja autoestima: sentirse inferior, sentir vergüenza, culpa, odio a uno mismo, o verbalizaciones como “todo el mundo estaría mejor sin mí”.
No tener esperanza en el futuro: creer que las cosas nunca mejorarán o que nada cambiará.
Mientras que las políticas preventivas como las de tráfico parecen haber conseguido disminuir la cifra de víctimas por este motivo, en España faltan todavía planes o estrategias nacionales de prevención del suicidio que podrían evitar hasta 4.000 muertes al año, según datos del Instituto nacional de Estadística. Tal y como apuntan los expertos, para poder abordar este problema en nuestro país y prevenirlo, sería necesaria una correcta visibilización del suicidio por parte de los medios de comunicación, crear mayor conciencia social del problema y la creación de un plan nacional.
En otros países hay ya esfuerzos nacionales para prevenir el suicidio, que incluyen programas de educación escolar, teléfonos de atención en crisis, directrices a los medios de comunicación, y en el caso de EEUU, la limitación del acceso a las armas de fuego.

Fuente: Infocop

viernes, 2 de junio de 2017

VARIABLES PREDICTORAS DE LA ADICCION AL TRABAJO

A nuestro alrededor, cada vez hay más personas que dedican demasiado tiempo al trabajo, esto afecta a muchos ámbitos de sus vidas (relaciones sociales, felicidad, salud, etc.), no es una situación nueva, sino que ya fue descrita en 1968 por Oates, quien la denominó workaholism (adicción al trabajo). Diversos autores nos definen un adicto al trabajo como una persona que, debido a causas internas, se siente impulsada a trabajar sintiéndose culpable si no lo hace. Estas personas, presentan varios patrones de conducta característicos como: pasar excesivo tiempo en el trabajo con las actividades intrínsecas que conlleva el mismo, produciendo consecuencias negativas en su desarrollo social, familiar y de ocio; tener muchas expectativas en su trabajo, más allá de los requerimientos del mismo y de sus necesidades económicas; dedicar al trabajo más energía de la necesaria; la persistencia y la frecuencia que tienen en su trabajo hacen que piensen en él aunque estén fuera del mismo.
En este estudio (Serrano-Fernández, 2014), se comprobó si a través de determinadas variables podemos predecir esta adicción, teniendo en cuenta que otros autores han encontrado relación entre la adicción al trabajo y el tipo de personalidad, también se ha determinado que una alta involucración en el trabajo, junto con altas puntuaciones en rasgos obsesivo-compulsivos parece llevar hacia la tendencia a trabajar innecesariamente.
Algunos autores, también relacionan positivamente la adicción con el engagement, aunque constituyen dos conceptos diferentes debido a que la adicción al trabajo tiene consecuencias negativas y el engagement las tiene positivas en términos de bienestar y rendimiento. Por ese motivo, en las empresas se debería prevenir la adicción y estimular el engagement. También la relación entre trabajo, autoeficacia y adicción al trabajo es positiva, y como la autoeficacia genera bienestar, unos altos niveles de autoeficacia podrían estar relacionados con altos niveles de adicción al trabajo.
En lo que se refiere al estilo de vida de los trabajadores adictos, su estado positivo aumenta más cuando pasan tiempo realizando deporte y ejercicio físico, que cuando pasan tiempo en actividades relacionadas con el trabajo. Algunos autores encontraron que altas puntuaciones en driven reducían el equilibrio entre la vida laboral y la satisfacción con la vida, pero mejoraban el rendimiento de los empleados. Mientras que el disfrute por el trabajo (work enjoyment) se asoció positivamente con la satisfacción vital. Relacionándose, la adicción al trabajo, con un aumento de la mala salud y una disminución en la satisfacción con la vida, además de que al tener menos tiempo se encuentra una mala calidad en la relación de pareja que crea conflictos.
En el modelo predictivo se utilizaron como indicadores: Personalidad, Engagement, Autoeficacia, ICO (componente Obsesivo-complusivo), Satisfacción con la Vida y Estilo de Vida. Utilizamos modelos de regresión lineal múltiple para probar los efectos sobre las cuatro variables criterio referentes a la Adicción al Trabajo. Los participantes fueron 513 trabajadores españoles en activo.
Los resultados obtenidos nos muestran que el Driven (o presión interna para trabajar) se predice de manera directa por el perfeccionismo, la absorción y el crecimiento y de manera inversa por la satisfacción con la vida, la amabilidad, la nutrición y la dedicación. Disfrutar en el trabajo (work enjoyment), puede predecirse directamente por la absorción, la responsabilidad hacia la salud, el crecimiento y la dedicación y de manera inversa por la nutrición, la apertura a la experiencia y la satisfacción con la vida.
Por otro lado, el trabajo excesivo, se predice directamente por la absorción, el perfeccionismo, la autoeficacia y la responsabilidad hacia la salud. Y de manera inversa con satisfacción con la vida, actividad física, estabilidad emocional y nutrición. Y trabajar compulsivamente, puede predecirse por el perfeccionismo, la absorción, la autoeficacia y el crecimiento. De manera inversa por la satisfacción con la vida, la estabilidad emocional, la dedicación y nutrición.
Estos datos nos proporcionan importantes implicaciones con respecto a la Adicción al Trabajo a considerar para una adecuada gestión de los recursos humanos dentro de las organizaciones. Entre ellas destacamos: la formación de los empleados en aspectos como responsabilidad hacia la salud, actividad física y nutrición, así como fomentar el crecimiento y las relaciones personales.

El artículo completo puede encontrarse en la revista Psicothema

Serrano-Fernández, M. J., Boada-Grau, J., Gil-Ripoll, C., & Vigil-Colet, A. (2016). A predictive study of antecedent variables of workalcoholism. Psicothema, 28, 401-406. doi: 10.7334/psicothema2015.345.

VIOLENCIA EN LAS GRADAS

Últimamente no dejamos de escuchar, visionar o leer artículos sobre la violencia en los terrenos de juego de nuestros hijos, pero una violencia promovida ―la mayor parte de las veces― por los propios padres-familiares-amigos que están en las gradas y no por los niños que compiten. Estas innecesarias acciones, cada vez más presentes gracias a que en la actualidad es muy fácil grabar lo que sea en cualquier momento, normalmente se producen en los campos de fútbol, mucho más que en cualquier otro deporte. Así, nos percatamos que, en cada partido, los padres de estos niños se esmeran en dejar demasiado clara su opinión personal sobre todo lo que rodea a la afrenta: el árbitro no pita bien, el niño del otro equipo ha cometido una falta, eso no es penalti, o peor aún, les gritan órdenes a sus hijos desde las gradas.
Muchos padres no son conscientes de que sus hijos aprenden por imitación de lo que ven y si lo que ven es agresividad y violencia, eso es lo que harán. Los chavales, entonces, se educan desde la falta del respeto al contrario y al árbitro, en esa competitividad que exigen los padres y el "todo vale con tal de ganar". La línea de comportamiento de lo que está bien o mal es difusa y los excesos no siempre se sancionan.   
Las consecuencias, como señalan los profesionales que trabajan en el deporte, pueden ser nefastas para los propios niños. Depende de cada caso particular, pero estos aprendizajes se pueden convertir no sólo en un rechazo a la práctica deportiva, sino, lo que es peor, en efectos nocivos para la personalidad del niño.
¿Por qué se dan estas situaciones? Existe una cultura deportiva dentro de cada deporte. El fútbol es el deporte rey por la pasión que despierta. Cuando en las gradas de primera división se ve a los hinchas de cada equipo gritar, insultar, amenazar e incluso pelear por una falta mal pitada o interpretada como no sancionable, los niños aprenden. Cuando dos jugadores se enseñan las uñas o se enzarzan en una reyerta, los niños aprenden. Cuando un "espontáneo" salta de las gradas al campo para pegar o mostrar de cualquier otro modo su descontento, los niños aprenden. Éstas o similares situaciones fueron asimiladas e interiorizadas en su día por los padres que ahora actúan igual en el campo de fútbol de sus hijos. No es un fenómeno nuevo. Y ―como bien sabemos los psicólogos― cualquier acción que provoque un sentimiento potente, como en este caso sería la pasión, se aprende e interioriza con mucha más fuerza y, por ello, el niño terminará reaccionando de un modo similar ante situaciones parecidas. Así, el círculo se cierra y cada generación perpetúa un comportamiento a todas luces reprobable.
La paradoja es que, si preguntamos a padres, madres, entrenadores, árbitros, directivos de clubs, etc., si el deporte es educativo, la respuesta será que "por supuesto". Parece un tópico aceptar que el fútbol, y el deporte en general, es una práctica formativa que ayuda al desarrollo del jugador y a la formación de su carácter, una escuela de vida. Se acepta con mucha facilidad que en el deporte existen unos valores, aunque ya no queda tan claro la forma en cómo estos se transmiten. Evidentemente, el planteamiento de fondo es que sí, que el deporte puede ser un excelente medio educativo. Lo que ya no es tan habitual es tomar conciencia de en qué radica ese potencial. Por otro lado, al hablar de estos valores, damos casi siempre por supuesto que se trata de valores considerados como positivos, sin pensar que también existen otros de negativos.
La práctica de un deporte es educativa en tanto en cuanto así lo crean y lo pongan en práctica los diferentes adultos implicados en la actividad. Jugar en un equipo de fútbol, practicar patinaje artístico o un arte marcial puede aportar valores positivos, pero también negativos al generar frustración, agravios y emociones reprobables. En sí misma, la actividad no es la que se decanta hacia unos u otros; lo que sí es determinante es la forma en cómo quienes rodean al jugador o deportista afrontan la actividad. Un árbitro que transmita sus decisiones con dureza o desprecio, unos padres que le gritan o se enfrentan con otros padres, también transmite valores, aunque sean negativos y lleven a consecuencias indeseables.  
Aceptar este rol, esta responsabilidad educativa, no es fácil. En el deporte infantil se "educa la tribu", todos los implicados deben asumir un papel que les compromete y que condiciona sus manifestaciones y reacciones. Los primeros son los padres y los entrenadores. Los padres y madres son los patrocinadores, se encargan de la logística, de los desplazamientos y asumen un calendario que marca la agenda familiar. Su rol es peculiar, son necesarios, pero llegado el momento deben quedar al margen; están involucrados emocionalmente y viven de cerca la temporada, aunque el entrenador les deja al margen de decisiones que a menudo no entienden, pero que han de aceptar.
Desde hace años, el papel de los padres y madres está siendo considerado como una faceta más en la intervención del psicólogo del deporte. En muchos clubs y federaciones deportivas no existe un espacio ni una línea de actuación pensada para ellos. Parece como si este colectivo debiera ser capaz de funcionar espontáneamente, asumiendo su día a día en paralelo a la actividad mucho más programada de sus hijos.
En general, un profesional de la Psicología del deporte ayuda a mejorar el rendimiento del jugador y del equipo, pero también proporciona directrices y pautas de funcionamiento para los entrenadores, los árbitros y para los padres y madres. Se trata de ganar su complicidad, de mediar e integrarles en la programación, alineando objetivos y estableciendo un papel para cada implicado. De estas iniciativas han surgido programas de intervención para padres de deportistas, modelos de contratos y acuerdos que les comprometen a la hora de asumir su papel respecto a los hijos, al entrenador y a los árbitros. Quizá esta vía de intervención no solucione todos los conflictos ni evite que se publiquen más noticias indeseables sobre violencia en el deporte infantil, pero allí donde se ha aplicado ha tenido efectos positivos rápidos y duraderos, por lo que la conclusión es evidente: debemos animar encarecidamente a todas las instituciones que trabajen el deporte con niños, especialmente al Consejo Superior de Deportes y la Real Federación Española de Fútbol, con sus correspondientes Federaciones Territoriales, y con la mediación de los psicólogos del deporte en primera línea, como puntal a partir del cual desarrollar un proyecto efectivo encaminado a solventar y erradicar o, por lo menos, mitigar visiblemente este acuciante problema.


Leopold Carreras Truñó es Psicólogo General Sanitario y Psicólogo Educativo. Miembro de la Junta de la Sección Educativa del COP Catalunya.
Jordi Renom Pinsach es Psicólogo del Deporte y profesor en la Facultad de Psicología de la Universitat de Barcelona (UB). Miembro de la Junta de la Sección de Deporte del COP Catalunya. 

LOS PACIENTES ONCOLÓGICOS QUE ACUDEN AL PSICÓLOGO TIENEN MEJORES RESULTADOS

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